Anticipar la crisis inmobiliaria
Inmobiliaria Mazzei
Inversiones inmobiliarias

Las valoraciones de los analistas respecto a la crisis que afecta al sector inmobiliario es una suerte de banco de datos de experiencias en las que la curva de retornos es variable y funciona con una adaptabilidad superior a los de otras inversiones.

Las crisis inmobiliarias han templado las actividades del sector, que es el mejor preparado para la nueva normalidad, ya que cuentan con sus aplicaciones de webs preparadas para las nuevas contingencias, visitas virtuales, atención virtual, gestión de comparación con otras inversiones, mejoras en tecnología, mejoras urbanísticas entre sus propuestas.

El sector inmobiliario ha probado su adaptabilidad respondiendo a las situaciones coyunturales desde siempre.

Mientras que en la crisis anterior, el refugio de las inversiones se desplazó hacia las oficinas, nuevos negocios aplicaban al concepto, por una parte las grandes empresas inmobiliarias atomizaron su presencia, incursionando en locales pequeños imbricados en el tejido de la ciudad, con sus propuestas ahora extendidas, abrieron sitios webs, desde donde captar las inversiones desde el exterior y fundamentalmente preparando nuevas actividades para los agentes inmobiliarios que ahora debían adquirir destrezas en redes sociales y otros, para captación de análisis de tendencias; las oficinas sumaron nuevos espacios comerciales dentro de barrios cerrados, en un concepto del tipo familiar, que no se sintiera como una invasión de lo comercial a la vida de confort y silencio que proponen los barrios cerrados; la idea fue aceptada por los propietarios y extendido el concepto.

Bajo la situación actual, aquel auge de oficinal y polos de tecnología o temáticas en grupos de empresas temáticas, ha decantado en una nueva inclinación hacia las operatorias de casas, principalmente, espacios en los que desarrollar la vida laboral y familiar, con todos los cuidados necesarios para la situación de pandemia, y la amenaza de nuevas situaciones similares.

Los analistas exponen que si ya la tendencia a mudarse a los polos de convergencia de negocios y al trabajo en casa, en la actualidad se ha disparado la tendencia.

Los medios difunden la situación como un problema en la economía y en la reactivación de actividades que promueven el contacto, mientras en el sector inmobiliario se preparan para la situación contraria, el aislamiento en un entorno cuidado, pero que no signifique aislamiento social, en ese sentido, los barrios cerrados ofrecen la mejor perspectiva, sus dueños forman consorcios en que tomar decisiones de protección común es una norma.

Las actividades sociales y deportivas se han vuelto una agenda obligada para la salud, la cuarentena impone aislamientos de focos de propagación, pero en los barrios cerrados el aislamiento es también para proteger las actividades comunes que hacen a la salud, los gimnasios, canchas y y espacios verdes se siguen manteniendo adaptados a la nueva normalidad.

Ya la tendencia hacia estos espacios a pocas horas de la capital y con infraestructura para el trabajo en casa había probado su eficacia desde antes de la situación actual, lo que pasa en la actualidad refuerza la visión de las empresas desarrolladoras que emprendieron la construcción en estos nuevos espacios de convergencia.

En plena pandemia, continúan con el desarrollo de políticas económicas para encontrarse preparadas para cuando la actividad se reactive y hay disponibles unidades de gran confort, seguridad y a precios convenientes.

 





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